Mientras el Mundial 2026 se desarrolla con estadios abarrotados y cifras de audiencia récord, otra batalla se libra paralelamente: la de las reglas, la incorporación tecnológica y la aplicación arbitral. Winston Reátegui, exárbitro internacional FIFA y exdirigente de la Comisión Nacional de Arbitraje peruana, ofrece su perspectiva crítica sobre estas innovaciones que la FIFA ha impulsado para el torneo.

La incomodidad de la tecnología

Reátegui no duda en cuestionar algunas de las medidas tecnológicas adoptadas. En particular, señala que dispositivos como cámaras colocadas en la cabeza del árbitro, aunque pueden resultar atractivos desde la comodidad de una transmisión televisiva, generan molestias prácticas en el terreno de juego. "Una cámara en la cabeza es bonito desde el sillón, pero incómodo para el árbitro", sostiene el exfuncionario, resumiendo la brecha entre lo que se ve bien en pantalla y lo que funciona en la realidad del partido.

Advertencia sobre el exceso tecnológico

El análisis de Reátegui va más allá de las molestias físicas. El exárbitro advierte sobre un riesgo mayor: que el fútbol sea cada vez más dominado por la tecnología y el espectáculo, en detrimento de la interpretación técnica y humana del juego. Esta reflexión cobra especial relevancia cuando se consideran las polémica decisiones arbitrales que han marcado los partidos del torneo, donde ni siquiera la tecnología ha eliminado las discusiones sobre lo correcto o incorrecto.

Con su experiencia acumulada en torneos internacionales, Reátegui apunta que existe un equilibrio necesario entre la incorporación de herramientas modernas y el mantenimiento de principios fundamentales del arbitraje: el criterio, la consistencia y la capacidad de lectura del partido. Un árbitro constantemente ajustándose equipos o consultando dispositivos no puede estar plenamente concentrado en lo que sucede en el campo.

Reflexión para el futuro

Sus críticas plantean interrogantes válidas para la FIFA y los organismos rectores del fútbol mundial. ¿Hasta dónde debe llegar la tecnología? ¿Se está buscando la perfección arbitral o simplemente entretenimiento? Las respuestas a estas preguntas definirán cómo se desarrollará el arbitraje en torneos futuros.

Lo cierto es que en el Mundial 2026, como en ediciones anteriores, estas tensiones entre innovación y tradición continúan siendo protagonistas silenciosos de cada partido que se disputa.