Desde hace meses, la FIFA trabaja en un ambicioso objetivo para el próximo Mundial: convertir la edición de 2026 en el torneo con mayor cantidad de asistentes en toda la historia de las Copas del Mundo. Las proyecciones iniciales indican que esta meta es completamente alcanzable gracias al formato expandido y la capacidad de los estadios que albergarán el certamen.
El cambio más significativo para esta edición será la participación de 48 selecciones en lugar de las tradicionales 32. Este aumento en cantidad de equipos genera automáticamente más encuentros y, consecuentemente, mayores oportunidades para que los aficionados acudan a los estadios. La FIFA ha calculado que esta estructura permitiría superar ampliamente los registros anteriores.
Cifras históricas en perspectiva
Los estudios preliminares de la FIFA sugieren que el Mundial 2026 podría atraer a más de 5 millones de espectadores en total. Esta cifra representaría un aumento considerable respecto a ediciones anteriores. Para contextualizar, el torneo de 1994 en Estados Unidos fue uno de los más concurridos hasta la fecha, con cifras que establecieron récords en ese momento.
El alcance será potenciado además por la infraestructura disponible en los países anfitriones, quienes cuentan con estadios de capacidad considerable y una tradición futbolística consolidada. La distribución geográfica del torneo también favorecerá la asistencia, permitiendo que aficionados de distintas regiones tengan acceso a los partidos sin recorrer distancias excesivas.
Un atractivo mundial
La expansión a 48 equipos significa que habrá mayor diversidad de selecciones compitiendo, lo que genera interés en nuevos mercados. Esto incluye la posibilidad de que más aficiones latinoamericanas puedan disfrutar del torneo de cerca, considerando que varias naciones de la región clasificarán para la competencia.
Para los organizadores, lograr este récord de asistencia no es solo una cuestión de números. Representa la consolidación del fútbol como el deporte más seguido globalmente y demuestra el poder de convocatoria que posee una Copa del Mundo. Además, genera importantes ingresos económicos para las federaciones, clubes y estructuras locales.
La FIFA continúa realizando estudios de capacidad en los estadios y proyecciones de demanda de entradas. Los cálculos preliminares son alentadores, y todo indica que 2026 será recordado no solo por la calidad de juego, sino también por la masiva concurrencia de aficionados alrededor del mundo.