Las federaciones de fútbol de Estados Unidos y Canadá, dos de los tres países que albergarán el próximo Mundial FIFA 2026, se sumaron este lunes a una declaración de crítica dirigida al presidente de la FIFA, Gianni Infantino. Esta postura conjunta marca un momento de tensión importante en la organización del torneo más importante del fútbol mundial.

La declaración fue respaldada también por otras confederaciones, evidenciando un descontento más amplio dentro de la estructura del fútbol internacional. Las federaciones anfitrionas expresaron preocupaciones sobre diferentes aspectos relacionados con la gestión de Infantino al frente de la institución máxima del fútbol.

Contexto de la controversia

Esta acción conjunta refleja tensiones previas entre las federaciones nacionales y la cúpula de la FIFA. Aunque el torneo de 2026 contará con la participación de 48 selecciones distribuidas en 12 grupos, más equipos en la fase inicial que en ediciones anteriores, persisten inquietudes sobre la forma en que se toman decisiones en la organización del evento.

La posición de Estados Unidos, Canadá y México como anfitriones les otorga un peso específico en las negociaciones y decisiones relativas al torneo. Sin embargo, la apertura de ambas federaciones norteamericanas para cuestionar públicamente a Infantino subraya que incluso los países sede tienen preocupaciones fundamentales sobre la dirección que toma la FIFA.

Implicancias para el Mundial 2026

El respaldo de las federaciones estadounidense y canadiense a esta declaración no afecta la realización del torneo, pero genera un panorama de tensión política interna que podría influir en decisiones futuras respecto a la organización del evento. Las confederaciones buscan que sus voces sean escuchadas en temas de gobernanza institucional.

Para el fútbol sudamericano, incluida La Albirroja paraguaya que buscará clasificar a esta cita mundialista, estos movimientos políticos representan dinámicas que podrían repercutir en la estructura competitiva y organizativa del torneo.

El próximo mundial será histórico por ser el primero en contar con 48 selecciones en lugar de 32, expandiendo así las oportunidades de participación. Sin embargo, la gestión de estos cambios sigue siendo materia de debate entre las federaciones que forman parte del entramado internacional del fútbol.

Se espera que en los próximos meses la FIFA y las federaciones anfitrionas resuelvan sus diferencias para garantizar una organización fluida del torneo que se llevará a cabo en 2026.