La prensa francesa no ocultó su descontento tras el enfrentamiento entre Paraguay y Francia por los octavos de final del Mundial 2026. El reconocido diario L'Equipe fue particularmente crítico con la actuación de la selección paraguaya durante el encuentro.

Los críticos galos calificaron el encuentro como "demasiado violento para que lo vieran los niños", subrayando que el partido estuvo marcado por provocaciones constantes que habrían caracterizado el desempeño de La Albirroja en el terreno de juego.

Cuestionamientos al árbitro uzbeko

Más allá de la performance deportiva, la prensa francesa también apuntó contra la actuación arbitral. Los medios franceses fueron contundentes al criticar al árbitro uzbeko Ilgiz Tantashev, a quien consideraron permisivo con el juego agresivo de Paraguay.

Desde Francia insistieron en que el árbitro central dejó que la albirroja "pegara" sin aplicar castigos proporcionales, lo que a su entender permitió que el partido escalara en términos de intensidad y contacto físico más allá de lo reglamentario.

Reacciones en el país galo

En los medios franceses no hubo atenuantes ni análisis diplomáticos. Los críticos deportivos se mostraron directos en sus evaluaciones, priorizando las declaraciones sobre la violencia en el juego como el tema central de la cobertura.

Esta postura refleja la particular sensibilidad que existe en Francia respecto a cómo se arbitran los partidos internacionales, especialmente cuando su selección está involucrada. La acusación de falta de control arbitral es un tema recurrente en estos casos.

Contexto del encuentro

El duelo entre Paraguay y Francia por octavos de final del Mundial 2026 quedará marcado no solo por los aspectos deportivos, sino también por estas controversias que generaron en la prensa francesa. Las críticas de L'Equipe evidencian cómo el comportamiento en cancha puede generar debates que van más allá del resultado final del partido.

La actuación de La Albirroja en este tipo de encuentros internacionales siempre genera reacciones en los medios extranjeros, especialmente cuando se trata de rivales tradicionales de mayor jerarquía mundial como Francia.