El Mundial 2026 en Estados Unidos ya está moviendo millones de dólares en las ciudades sede. Durante las primeras dos semanas de competencia, el gasto turístico en estas 11 sedes aumentó un 16.7%, según un análisis del Bank of America Institute basado en datos de transacciones y patrones de consumo.

Los números son contundentes. El consumo de viajeros que se desplazaron a estos destinos norteamericanos superó ampliamente las proyecciones iniciales. Los hoteles reportan ocupación sin precedentes, mientras que restaurantes y pequeños negocios experimentan un flujo económico significativo que se espera continúe durante toda la competencia.

El impacto económico en tiempo real

El análisis de BofA monitorea directamente los gastos de turistas en las principales categorías de consumo. Hoteles, gastronomía, transporte y entretenimiento son los sectores más beneficiados. El movimiento de dinero refleja no solo a aficionados estadounidenses, sino a hinchas internacionales que viajan para acompañar a sus selecciones.

Para ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Dallas, Kansas City, Houston, Phoenix, Atlanta, Boston, Seattle e Inglewood, el torneo representa una oportunidad económica extraordinaria. La inversión en infraestructura y servicios realizada previamente ya está generando retornos tangibles.

Un torneo que moviliza economías

Este crecimiento del 16.7% en gasto turístico pone en perspectiva la magnitud de un Mundial en territorio norteamericano. A diferencia de ediciones anteriores en otros continentes, la proximidad geográfica y la infraestructura estadounidense permiten un flujo de visitantes sin interrupciones.

Las proyecciones iniciales de asistencia y movimiento turístico se están cumpliendo, e incluso superando en algunos rubros. Los números sugieren que el impacto económico final podría rondar cifras históricas para un torneo de fútbol.

Paraguay, clasificada al torneo, será parte de este movimiento económico global. La Albirroja se sumará a las selecciones que traerán hinchas a Estados Unidos, contribuyendo al dinamismo de estas ciudades sede durante la competencia.

El Bank of America Institute continuará monitoreando estos patrones de consumo a lo largo del torneo, pero los primeros datos dejan clara la magnitud del impacto que el fútbol mundial genera en la economía cuando se juega en una potencia económica como Estados Unidos.