En la antesala de la Copa del Mundo, el director técnico Gustavo Alfaro dejó en claro que el techo futbolístico de la Albirroja está programado para aparecer en el escenario más importante de todos.

Con el pragmatismo y la oratoria que lo caracterizan, el estratega argentino elevó la vara de la exigencia, pero sembró calma respecto al rendimiento actual del equipo, proyectando el pico de rendimiento para el debut ecuménico. “La mejor versión de esta selección todavía no la vi, la voy a ver en la Copa del Mundo”, aseguró con convicción, encendiendo la ilusión de la afición paraguaya a días de la lista definitiva, que será presentada el próximo lunes 1 de junio.

El timonel albirrojo prefirió enfocarse en la solidez del proceso y en la madurez mental necesaria para asimilar el peso de la alta competencia. Alfaro apeló a la construcción de un proyecto integral que trascienda lo inmediato y defina el norte del fútbol nacional. “Ojalá el día de mañana Paraguay pueda ser campeón del mundo. Yo no puedo garantizar resultados”, indicó, para luego insistir en la clave de estar listos para soportar el proceso.

“Acá no es una cuestión económica, deportiva, de nada. Es una cuestión de entender a dónde Paraguay quiere verse dentro de cinco, diez años...”, agregó con una mirada institucional, política.

Finalmente, el entrenador se refirió a su futuro en Paraguay. “Veo estos partidos como si fuesen los últimos, pero también como la oportunidad de quedarme diez años más”, concluyó el DT, ratificando su absoluto compromiso con el destino de la Selección de cara a la cita máxima.