El VAR llegó al fútbol mundial con la promesa de corregir errores evidentes y darle más justicia al juego. Sin embargo, en el torneo de 2026 se ha transformado en uno de los temas más controvertidos, generando críticas de jugadores, técnicos y aficionados que cuestionan si realmente está mejorando la experiencia del fútbol o dañándola.

Un ejemplo emblemático ocurrió en el partido entre Croacia y Portugal, donde en los últimos segundos del encuentro Iván Perišić realizó un centro desesperado al área. El balón rebotó en múltiples cuerpos como una bola de pinball, generando una jugada confusa que el VAR tardó varios minutos en analizar. Esta secuencia resumió el dilema central: ¿hasta dónde debe llegar la tecnología para determinar si hubo o no infracción?

El debate sobre la esencia del juego

Críticos señalan que el VAR, diseñado para intervenir únicamente en errores claros y evidentes, se ha convertido en un instrumento que detiene el flujo del partido constantemente. Los árbitros en cancha ahora dudan de sus decisiones, esperando validación desde la sala de revisión, lo que ha generado interrupciones que quiebran la dinámica del encuentro.

Los equipos competidores encuentran la herramienta frustrante. Mientras algunos consideran que reduce injusticias, otros argumentan que introduce nuevas controversias al examinar detalles microscópicos que antes pasaban desapercibidos. La tecnología ha abierto debates sobre si ciertos contactos o posiciones realmente merecen anular goles o sancionar penales.

Impacto en la competencia

Para selecciones como la nuestra, que buscan competir en igualdad de condiciones en un torneo de máximo nivel, las decisiones del VAR pueden resultar determinantes. En partidos cerrados donde cada detalle cuenta, la intervención tecnológica define destinos de equipos en octavos de final y fases posteriores.

Técnicos y jugadores han expresado su malestar ante las demoras excesivas. Algunos piden que se establezcan límites de tiempo más estrictos para las revisiones, mientras otros cuestionan si ciertos tipos de jugadas deberían ser revisables.

El VAR en el Mundial 2026 ha generado una tensión fundamental: cómo equilibrar la búsqueda de precisión con la preservación de la belleza y el ritmo del fútbol. Mientras la FIFA estudia ajustes al sistema, los fanáticos y actores del juego continúan debatiendo si la medicina es peor que la enfermedad.