Jozy Altidore, una de las figuras históricas del ataque estadounidense, expresó su confianza en que la próxima Copa del Mundo 2026 marcará un punto de inflexión para el fútbol de Estados Unidos. El exgoleador compartió sus reflexiones con NBC News, donde enfatizó el impacto transformador que tendrá el torneo para la selección nacional y el desarrollo del deporte en el país.
Según las declaraciones de Altidore, la organización del Mundial en territorio norteamericano no se trata simplemente de un evento deportivo más. Para el exdelantero, representa una oportunidad histórica que potenciará el crecimiento del fútbol estadounidense durante los próximos 30 o 40 años. Esta visión coincide con análisis de expertos que ven en el 2026 un momento crucial para consolidar la infraestructura y el interés en el balompié en una nación tradicionalmente dominada por otros deportes.
Un impulso estructural para el desarrollo
Altidore argumenta que la experiencia de jugar el Mundial en casa generará un efecto multiplicador en todos los niveles del fútbol estadounidense. Desde la formación de nuevas academias hasta la inversión en infraestructura, pasando por el crecimiento del fútbol profesional, el torneo funcionaría como catalizador de cambios profundos.
El exjugador destaca que tener acceso directo al torneo y contar con la oportunidad de jugar frente a su público local elevará significativamente el nivel competitivo del equipo nacional. Esta exposición internacional de alto nivel permitirá que la selección estadounidense se fortalezca en el contexto mundial, incrementando su presencia en competiciones futuras.
Impacto en la región
Para Paraguay y las demás selecciones clasificadas al torneo, la magnitud de esta inversión estadounidense en fútbol representa tanto un desafío como un incentivo. La Albirroja deberá prepararse ante rivales cada vez más competitivos, en una región donde el fútbol de EE.UU. se revitalizará significativamente.
La visión de Altidore refleja la expectativa generalizada sobre el 2026. Más allá de ser una simple competición mundial, este torneo podría redefinar el panorama futbolístico continental durante décadas. Para Paraguay, esto significa que el nivel de exigencia en la Copa del Mundo será mayor que nunca, obligando a la Albirroja a potenciar su preparación y estrategia competitiva.
La apuesta estadounidense es clara: convertir el 2026 en el punto de partida de una nueva era del fútbol en el continente americano.