La Copa Mundial de la FIFA 2026 se desarrollará en un contexto de alertas por calor extremo en múltiples sedes estadounidenses durante los partidos decisivos, según los pronósticos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Las proyecciones climáticas anticipan temperaturas que superarán los 35 grados Celsius en ciudades como Phoenix, Las Vegas, Dallas y Kansas City durante la fase de eliminación directa del torneo. Las sensaciones térmicas podrían alcanzar valores aún más alarmantes, potencialmente rebasando los 41 grados Celsius en varias ocasiones.

Impacto en el desarrollo del torneo

Este escenario climático presenta desafíos sin precedentes para la organización del evento y para los equipos participantes. La combinación de calor extremo y humedad podría afectar el rendimiento de los jugadores, obligando a implementar protocolos especiales de hidratación e intervalos de descanso adicionales.

La FIFA y las autoridades estadounidenses ya han tomado nota de estas proyecciones. Se espera que se implementen medidas como pausas para hidratación durante los encuentros, horarios de disputa ajustados según las condiciones climáticas de cada sede, y preparativos especiales en los estadios para garantizar la seguridad de deportistas y espectadores.

Preparación de selecciones

Las federaciones internacionales han comenzado a considerar estos factores en sus estrategias de preparación. Los equipos deberán evaluar condiciones de aclimatación previas a sus encuentros y adaptaciones tácticas que consideren el desgaste físico incrementado por el calor extremo.

Phoenix, una de las ciudades más afectadas históricamente por olas de calor, será particularmente exigente. Las temperaturas registradas en años anteriores en esta región durante el verano alcanzan máximos inéditos, y se proyecta que esta tendencia continúe durante junio y julio de 2026.

Las ciudades del suroeste estadounidense enfrentarán las condiciones más severas, mientras que sedes en el norte del país registrarán temperaturas más moderadas, aunque igual requieren de preparativos especiales.

La organización del Mundial 2026 representa un reto logístico y climático significativo que trasciende lo puramente deportivo. La capacidad de adaptación tanto de las autoridades como de los equipos será fundamental para asegurar que el torneo transcurra sin incidentes relacionados con el calor extremo, garantizando un espectáculo de calidad mundial en condiciones climáticas desafiantes.